Propuesta de Graciela Taquini. Artistas: Anabel Vanoni y Martín Calcagno.
Delicado equilibrio generacional a partir de una exhibicionista y un voyeur, entre la presencia o el fantasma del sujeto y la tozudez del objeto. Oposiciones que surgen a partir de la fenomenología de sus obras. Vanoni deja huellas de acciones, trabaja ritualmente con su cuerpo y el cuerpo de los otros creando coloridas ceremonias, inventando panteones enraizados en la tradición, cosmogonías personales basadas en su pasión por culturas ancestrales, entretejiendo tiempos cósmicos y espacios míticos. Calcagno, con su impronta de escultor materializa la sociedad de consumo. Cierta sordidez del presente se construye desde la cosidad de la cosa sus objetos testigos articulan relatos electrónicos sobre la soledad de lo urbano.
El I-Ching dio su respuesta: son TRUENO Y LAGO, uno cuenta historias muy actuales a través de objetos relucientes, metálicos y fríos, la otra hace presente un tiempo eterno donde el arte potencialmente puede sanar. Parada en medio de la ruta observo dos caminos que se bifurcan y me trascienden, estoy en un punto de vista relativo, sólo me queda señalarlos.
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