CineFormación

Irene Blecua en la Universidad del Cine

CCEBA hace posible la participación de Irene Blecua, en el Atelier de montaje, en el marco de Talents Campus
Organiza: Universidad del Cine

Del 18 al 22 de abril 2017
Universidad del cine

El Talents Campus es un foro de discusión cinematográfico de jóvenes profesionales, con la colaboración del Festival de Cine de Berlín–Berlinale Talents, Goethe-Institut y BAFICI.

Además, Irene Blecua ofrecerá una charla abierta al público en la Sección Diálogos:
20/04 – 14h “Terapia del Montaje” 
Universidad del Cine
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La barcelonesa Irene Blecua del Álamo estudió cine en las universidades de Nueva York (NYU) y de Los Angeles (UCLA). Tras pasar por producción y dirección se orienta hacia el montaje, arte y oficio que en una ocasión Blecua, también docente ocasional, ha definido como “la reescritura del guión”. En los noventa entra como ayudante de la montadora Teresa Font -empezando como meritoria en “El día de la bestia” (1995) dirigida por Álex de la Iglesia- y trabaja con ella durante siete años. Pasa a ser montadora principal a partir de “Sin retorno” (2001), que dirige Julia Montejo. Desde entonces monta una treintena de largometrajes, entre ellos diversas películas de Isabel Coixet, como “La vida secreta de las palabras” (2005) o “Mapa de los sonidos de Tokio” (2009). Para Maria Ripoll monta “Tu vida en 65’” (2006) y “Rastres de sàndal” (2014). Ha montado todas las películas de Fernando González Molina: ¨Fuga de cerebros¨ (2008), “Tres metros sobre el cielo” (2010), “Tengo ganas de ti” (2012) y  “Palmeras en la nieve” (2015). Con el francés Frédéric Shoendoerffer monta dos películas: “Agents secrets” (2003) y “Truands” (2006). Otros films montados por Irene Blecua son “Una preciosa puesta de sol” (2003) de Álvaro del Amo, “Rosario Tijeras” de Emilio Maillé (2005) o “Ismael” (2013) de Marcelo Piñeyro. En “El montaje cinematográfico. Del guión a la pantalla”, Irene Blecua afirma que “es difícil mantener una mirada fresca cuando has pasado muchos meses trabajando en una película, cuando incluso llegas a saberte los diálogos de memoria. Suelo utilizar los fines de semana como ejercicios de desconexión para tomar distancia del material para poder volver los lunes lo más fresca posible. Es prácticamente imposible ponerse en la piel de cada espectador y actuar en consecuencia; por eso, y aunque pueda sonar un poco egoísta, cuando estoy montando no tengo en cuenta lo que pensarán los espectadores una vez terminada la película. Sencillamente me dejo llevar por lo que siento viendo el material, de manera que las sensaciones me guíen hacia un lado u otro. Parto de la base de que todo el material puede ser válido y, por tanto, busco en todas las tomas –aunque hayan sido descartadas por algún motivo– para seleccionar aquellas que me parecen más adecuadas. También prefiero trabajar sola hasta tener un primer montaje antes de empezar a trabajar con el director. Hablo en líneas generales: por supuesto cada proyecto es diferente y exige un modo distinto de trabajar con cada director; por eso cada película es siempre un mundo aparte y un reto que afrontar”.